- Volver a la Portada
- Ciasfa
- Volver a Empezar
- Homenaje a Carabineros
- Discapacitados: ¿Ellos o Nosotros?
- Reseña Histórica de Capredena
- Aniversario CIASFA
- Nuevo Pasaporte Chileno
- Prat "El Estudiante de Derecho y Abogado"
- Retomando mi Rumbo
- Un Recuerdo
- El Arsenal de la "Nueva Guerra"
- Cementerio Espacial

VOLVER A EMPEZAR


Cuando me pidieron que escribiera mi historia no sabía como empezar, quise contar mi vida desde que nací, pero mi niñez y mi juventud fueron tan simple y no tiene nada de especial.

Es por eso que si escribo algo de mí, pienso que debe ser para que sirva o al menos interese a alguien. Es por eso que no hablare de mi vida en el Ejercito, ni de mi accidente, solo me remontare al año 1976, para ser mas especifico al mes de octubre.

Me acuerdo que llegué al Hospital Militar, pensando que volvería pronto a casa, ya que creí que una operación bastaría para recuperarme. Mi compañero de sala era Cirilo Pino y le consulté cuanto tiempo llevaba hospitalizado, él me dijo un año y ocho meses a lo cual respondí: "yo no aguanto ni dos meses en este lugar", sin saber que estaría dos años y seis meses, los que me marcaron, porque lo que algunos aprenden y conocen en el servicio activo, yo lo aprendí en una sala de hospital, me refiero a la "Amistad y Lealtad".

Después de un par de meses hospitalizado me trasladaron a una sala donde conocí a dos compañeros los que me marcaron y cambiaron mi vida.

Recuerdo que antes del accidente era prepotente y engreído, no me dejaba humillar ni atropellar por nadie y cuando descubrí que no volvería a caminar me juré a mí mismo, que si caminando nadie me había humillado menos lo harían estando en silla de ruedas y me puse una coraza a mí alrededor.

Fui más prepotente, incluso me pelee con un enfermero, pero como dije anteriormente estos dos compañeros me ayudaron a cambiar y mirar desde otro punto de vista mi futuro.


Recuerdo con mucho cariño a Patricio Torres, él en ese entonces tenia seis años en el hospital, nunca le vi tristeza, ni amargura, siempre sonriendo y dispuesto a ayudar a quien lo necesitara.

En una ocasión estando en cama sin poder moverme, teniendo sed no había nadie que pudiera darme agua. "Pato", en la cama de al lado se ofreció a darme de beber, yo pense este está loco, apenas se puede ayudar así mismo y va hacer capaz de ayudarme. Pero él haciendo un esfuerzo enorme alcanzó el frasco del agua y me dio de beber y riendo me dijo "oye invalido no te olvides que una mano lava la otra y las dos lavan la cara", cuando le agradecí el gesto me dijo "hoy por ti mañana por la alameda".

De él aprendí que estando en una silla de ruedas, tu sirves y puedes ayudar si te esfuerzas, nadie es inútil e inservible.

Mi otro "Amigo" y digo amigo desde lo mas profundo de mis sentimientos Ruben Villanueva "El Rey" siempre riendo y cantando en su cama, lo recuerdo porque en varias ocasiones me hizo enojar y enfurecerme.

Rubén usaba la Psicología para ayudarme. Me acuerdo que una vez me quejaba de no poder sentarme de no poder darme vueltas en mi cama y rabiaba. El Rey ,desde su cama me dijo "indio, pareces una vaca echada teniendo tus manos buenas, no eres capaz de moverte ni vestirte solo, eres realmente un invalido". A lo que yo respondí con garabatos y muy enojado. Pensé, le voy a demostrar a este tal por cual, que si puedo sentarme solo y que el único invalido aquí es él. Con esfuerzo y después de un largo rato logré sentarme en la cama. Él se puso a aplaudir y riendo me dijo, vez que nada es imposible, té costo, pero con esfuerzo lograste hacer lo que creías no poder.

De estos dos "Amigos" aprendí a vivir y ha asumir mi discapacidad. De ellos aprendí hacer realidad este lema "Los obstáculos son para vencerlos". Aprendí lo que es la verdadera amistad y lealtad.

Ellos ya no están con nosotros, pero quise recordarlos y hacer un pequeño homenaje a la amistad y lealtad que ellos me brindaron

En 1979 fui dado de alta y volví a mi ciudad Calama. Allí traté de poner en práctica todo lo aprendido y vivido en el hospital. Para ello quise formar un club de lisiados, en esta gestión conté con el apoyo de las autoridades pero no así con los discapacitados. En ese entonces un grupo juvenil católico nos ofreció su apoyo y fue allí donde puse en práctica lo aprendido de Pato y Rubén.

Pude brindar mi ayuda a jóvenes con problemas de drogas y alcohol, problemas familiares, también en ese tiempo conocí a Cristo y él cambio mi vida.

Hoy estoy felizmente casado, tengo dos hermosas hijas y una gran mujer como esposa, compañera y amiga.
Sigo trabajando en la Iglesia haciendo catequesis familiar.

Si alguien me preguntara si soy feliz respondería que sí, agradezco a "Dios" por darme una segunda oportunidad de vida, por conocer la Amistad y el Amor.

Solo me falta para sentirme totalmente realizado, la oportunidad de trabajar. Llevo 24 años tocando puertas y esperando me den una oportunidad, porque creo y pienso que la rehabilitación para llamarla así debe ser integral, es decir física y de reinserción laboral.

Me incorpore a CIASFA recién el año pasado, después de 15 años de pololeo, digo esto porque en 1985 me encontré con algunos compañeros de hospital y me informaron de la intención de crear CIASFA y me pidieron la firma, se la di gustoso y recuerdo que ese año asistí a la entrega de la casa que ocupa la Corporación, desde ese entonces no volvieron a llamarme. Para ser franco les diré, me sentí utilizado y no quise saber mas de Ciasfa, pero el año 2000 fui intervenido quirúrgicamente y creo que como a mas de uno le habrá pasado, los descuentos de mi pensión me dejaban a muy mal traer económicamente.

En abril del 2001, llegó a mi hogar una delegación de la Corporación. La Señora. Otilia, Ricardo y la mayor sorpresa Jorge Sepúlveda, mi compañero de hospital, me traían una ayuda en alimentos y me invitaron a integrarme, a la cual accedí gustoso.

Hoy como miembro de esta gran familia, que es Ciasfa, es mi deseo seguir practicando lo aprendido de la amistad y lealtad y estoy dispuesto a darme por entero y comprometerme con los objetivos trazados en esta Corporación, que me acogió con tanto respeto y cariño, porque estoy convencido que la grandeza y el mejor o mayor capital de toda institución no es lo material, sino los valores de quienes la componen y en esto estoy seguro Ciasfa tiene un gran capital ,que es su "gente."


EDUARDO ALBERTO CASTILLO C.