| RETOMANDO MI RUMBO.
Conversar con Claudio Humberto Contreras Cornejo, es como conocer
al Ejército, ya que el solo mencionar a la Institución,
se le da vida y se le transporta a su glorioso pasado, sin ningún
tipo de rencor, con mucha alegría y respeto y lo mas importante,
con muchas ganas de vivir.
Sus estudios los realizó en el Liceo Camilo Ortúzar
Montt, que pertenecía a la Congregación Salesiana,
quienes además de entregar los estudios, tenían un
grupo de Scout, al cual se incorporó de un principio , es
decir se inició como "Lobato" hasta llegar a ser
" Asistente de Tropa".
Una vez finalizado sus estudios, ingresó al Ejército
de Chile, sueño anhelado y hecho realidad el año 1977
como Soldado Conscripto, finalizando su etapa con una Condecoración
denominada "Premio 18 de Septiembre" otorgada el mismo
día del año l978,por su cualidades de : "DISCIPLINA,
LEALTAD, COMPAÑERISMO Y ESPIRITU MILITAR"
Por este "premio" pudo ingresar en forma inmediata a
las filas del Ejército de Chile.
Su estadía en esa Institución fueron los días
mas maravillosos para él, ya que para estar y permanecer
se debe tener vocación, mérito que le sobraba, ya
que de niño soñó con ser militar.
La Escuela de Suboficiales, fue el primer lugar de acogida, donde
permaneció dos
años de estudios, específicamente en enfermería,
egresando como"Cabo Segundo Enfermero ".
Su accidente sucede, cuando se estaban preparando para el desfile
militar en el
Parque O"Higgins, o la Revista de Ejercicio de Escuela que
es el otro termino que se le da.
Específicamente el día anterior al desfile,. le cae
en la cabeza un poste de contención, produciéndole
un Traumatismo Encéfalo Craneano (TEC), fractura nasal y
una fisura craneana que lo dejó inconsciente por lo que lo
enviaron al Hospital Militar.
En ese lugar permaneció alrededor de cuatro años.
Su diagnóstico fue Psicopatía Orgánica y por
su accidente se le acogió a retiro ya que quedó inutilizado
en Segunda clase, otorgándole una pensión.
Por esta situación, se alejó de su querida Institución,
pero él agrega, que su corazón sigue ahí. Entre
tanto, formó una familia compuesta por dos hijos, tiernos
y maravillosos que llenaban su vida, pero el destino nuevamente
le depara una muy dura pena, la separación matrimonial, todo
esto producto de su discapacidad, hecho que le hizo caer y sumirse
en un cuadro de depresión severo y profundo, pues también,
sintió el total abandono de sus familiares cercanos.
Pero lo que siempre sintió, fue que la divina Providencia
nunca lo abandonó, ya que tuvo la posibilidad de integrarse
a la Corporación de Discapacitados, es decir CIASFA, donde
le hicieron ver que había un nuevo renacer, una luz en su
vida y nuevamente se puso de pié, con metas y objetivos ya
configurado; varias personas que el altísimo las puso en
su camino, por nombrar a algunos, Sra. Otilia Cepeda Zurita, Comisario
(R) de la Policía de Investigaciones de Chile; Sra. Sylvia
Oyarce Pinto Suboficial (R) de Carabineros y a don Jorge Sepúlveda
Aguilar Suboficial (R) del Ejército de Chile y muchos mas,
por no decir todos, pero siento que los nombrados creyeron en él
y con sus ayudas, renacieron en él, nuevos bríos,
dándole posibilidades de poder hacer cosas nuevas, de ir
en ayuda de sus pares ,que también tenían dificultades
tanto físicas como psicológicas, se sintió
fortalecido, dándose cuenta que su vida no había terminado
con su accidente, sino muy por el contrario que su vida continuaba
y que aún le queda mucho trecho por recorrer, por lo que
aprendió que siempre hay que recordar, que después
de la tormenta viene la calma. Dios a todos nos ama por siempre.
Bárbara Bahamonde C.
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