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AGUSTÍN ARTURO PRAT CHACÓN.
El Estudiante de Derecho y Abogado.
No obstante su tesonera labor como subdirector de la Escuela
Naval, o frecuentemente, como director, Prat siguió estudiando
para titularse de abogado, haciendo sus estudios, no en aulas universitarias,
sino a bordo de la "Esmeralda".
Así, el 26 de julio de 1876 obtuvo su título de licenciado
en leyes. Para ello presentó como Memoria un tema que era
de actualidad en la fecha: las observaciones a la ley de elecciones
recién publicada. En su trabajo se revelan dos aspectos interesantes
y destacados de su inteligencia: sus tendencias filosóficas
y su espíritu de investigación.
Licenciado
en Leyes, Arturo Prat inició los trámites para obtener
el título de abogado y el 31 de julio de 1876, vestido de
uniforme de parada, con su espada al cinto llegó a la Corte.
Llamó la atención y curiosidad en el recinto de los
Tribunales al ver por primera vez un marino en trámites para
obtener el título de abogado; hombre sencillo y sin vanidad,
quiso en esa ocasión, para él solemne y de imperecedero
recuerdo, presentarse con lo mejor que tenía.
Al anunciarle el portero, a la hora fijada, que no habría
examen y en consecuencia podría retirarse y esperar se le
fijara una nueva fecha para este examen, Prat, no acostumbrado a
estas manifestaciones tan en desacuerdo con la Ordenanza Naval,
como faltar a la puntualidad y al respeto a la palabra o compromiso
contraído, se incomodó visiblemente, pues se le había
hecho concurrir desde Valparaíso en un día y hora
determinados, prescindiendo que esto para él era un sacrificio.
Por lo tanto, reclamó con toda justicia al primer oficial
de la Secretaría de la Corte, quien le aconsejó pidiera
audiencia para hablar con el Presidente del Tribunal, don Manuel
Montt Torres.
Prat, sin dilación alguna, consiguió la audiencia
solicitada y expuso a Montt la urgencia de volver a su buque y le
rogó se sirviera tomarle el examen correspondiente.
El señor Montt consultó el caso con sus colegas y
sin vacilaciones, su petición fue aceptada por unanimidad
y el portero recibió orden de hacer entrar a la sala, a aquel
oficial de Marina tan justamente molesto.
Pero al entrar, nuestro héroe fue detenido por el portero,
quien le manifestó que al Tribunal no era permitido llegar
ni con bastón ni mucho menos con espada y que tuviera a bien
quitársela.
Por primera y única vez en un acto oficial, Arturo Prat
entregó su espada en manos ajenas, sólo ante la majestad
de la ley, en la portería del primer Tribunal de la República.
Ello no lo habría de conseguir ni siquiera la abrumadora
superioridad del "Huáscar",
ni aún la misma muerte en la cubierta del monitor; pero sí
los jueces de la Corte Suprema de Justicia de Chile.
De tal manera, Arturo Prat entró en la sala despojado de
su espada y como simple licenciado en leyes, aún cuando vistiera
su más elegante levita de Capitán de Corbeta.
Dio un brillante examen y luego de ser aprobado unánimemente,
terminada la audiencia fue felicitado por el secretario, señor
Infante, en nombre de la comisión que lo examinó,
por la extraordinaria competencia demostrada en el examen.
Se le hacía justicia al talento, a la perseverancia en el
estudio y a las dotes naturales de este hombre de excepción.

Agustín
Arturo Prat Chacón |
Antes de ser examinado, ya Prat había desempeñado
con brillo labores de abogado al defender al ingeniero Ricardo Owen,
acusado de desobediencia y después a su amigo y compañero
Luis
Uribe Orrego, acusado del delito de desobediencia y desacato
a sus superiores.
En una defensa notable por su precisión y habilidad magistral,
dejó de manifiesto la actitud arbitraria e increiblemente
enconada del Almirante José
Anacleto Goñi Prieto, el no menos censurable proceder
del Ministro Alberto Blest Gana en Europa y la poca versación
en estos menesteres del fiscal. Fue un gran triunfo de Arturo Prat,
pues el Consejo de Guerra absolvió al acusado, dándole
por cumplido el tiempo de seis meses en que Uribe estuvo arrestado
y le concedió todas las indemnizaciones a que tenía
derecho.
Sin contar al fiscal, Capitán de Fragata Luis Ignacio Gana
y al defensor, Capitán de Corbeta Arturo Prat, el Consejo
estuvo compuesto por el Contralmirante Santiago
Jorge Bynon, Capitanes de Fragata Galvarino
Riveros Cárdenas y Luis
Alfredo Lynch Zaldívar, los de Corbeta Oscar
Viel Toro y Luis
Pomar Avalos, el auditor de guerra Ramón Huidobro y de
los secretarios Luis
Angel Lynch Irwing primero y Constantino
Bannen Pradel, después.
A la muerte del Vicealmirante Manuel
Blanco Encalada, ocurrida el 5 de septiembre de 1876, entre
otros oradores, hizo oír su voz en sus funerales en Santiago,
leyendo un discurso que reveló su erudición.
Igual cosa ocurrió el 27 de diciembre de 1877 en los funerales
del Vicealmirante Robert
Winthrop Simpson, en que despidió sus restos con una
brillante elocuencia.
El año 1876 la Escuela Naval se cerró y Prat pasó
a desempeñarse como ayudante en la Gobernación Marítima
de Valparaíso y fijó su estudio de abogado en la Plaza
de la Justicia, en los altos del Banco Consolidado de Chile.
Esto le permitía atender sin inconvenientes, en horas de
franco su clientela y en horas de servicio los deberes de su cargo.
Cuando se presentó en la Camara de Diputados el proyecto
de Ley de Navegación, con fecha de 14 de diciembre de 1876,
algunos de sus autores tomaron contacto con Arturo Prat, para que
éste emitiera un juicio al respecto e insinuara modificaciones
que estimara conveniente.
Después de algunos meses de trabajos incesantes, Prat manifestó
sus observaciones y presentó a los autores del proyecto una
gran cantidad de comentarios fundamentados en 152 artículos.
Muchas de sus propuestas fueron aceptadas y la ley salió
aprobada el 24 de julio de 1878 y permaneció vigente cien
años.
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